No sé si soy muy fantasiosa o fatalista, si sólo soy romántica y soñadora; pero mi forma de amar es
Naturalmente esforzada, le nace dar y trabaja por hacerlo mejor sin pasar factura de los sacrificios porque el amor no permite que se sienta como trabajo impuesto
Es la más amable y cálida
Es la que procura darle al ser amado lo mejor de sí misma
Lo más dulce y tierno, lo más alegre y divertido;
Es la que ofrece su mejor sonrisa.
Mi forma de amar es esa que se cobija en la inocencia, en una sonrisa, en un abrazo
Es aquella que se entrega, la que ofrece su creatividad y servicio
La más paciente y pura
La más entregada, abnegada y devota
La que más confía y espera, pero no espera en vano; espera en la verdad de las acciones de su amado
La más protectora, cual cueva en donde dos se han atrincherado contra las maldades del mundo
El lugar seguro para tomar fuerzas y ser vulnerable juntos.
Mi forma de amar no conoce rencores, odios, desquites, envidias ni individualismo.
Porque aunque sabe que necesita ser primero uno, no hay nada que no desee compartir con el ser amado
La más bulliciosa y espontánea, como la más silenciosa y observadora
La que vigila que no caigas pero permite volar y te recoge en los tropiezos si es necesario
No admite mentiras, celos y engaños; porque en la pureza y transparencia de su alma el amor florece abonado por la verdad
Y desconoce la manipulación, porque no le permitiría sentirse amada en esencia.
Mi forma de amar es la que en la constancia, severidad y tangible de los hechos, construye esa realidad que parece de cuento, pero no es más que el amor atreviéndose a expresarse, expandirse y materializarse en todos sus sentidos
Porque solo podemos soñar con lo que conocemos dentro de nuestra consciencia e inconsciencia y no conozco más forma de amar, que el más bello y matizado paraíso que llevo por dentro.
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